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Los Moteles en Ecuador

Pensar en un motel es jugar con una dicotomía: la primera idea gira en torno al placer encontrado un espacio íntimo, un lugar designado para dar cabida a las pasiones, que además de la discreción

Pensar en un motel es jugar con una dicotomía: la primera idea gira en torno al placer encontrado un espacio íntimo, un lugar designado para dar cabida a las pasiones, que además de la discreción ofrece una serie de servicios acomodados a los requerimientos de cada cliente, desde un amplio menú, hasta una pequeña tienda de accesorios y juguetes sexuales.

 

Por otro lado, está la mirada moralista de quienes se niegan a reconocer la importancia de este servicio para la sociedad. Y es que históricamente se ha concebido al cuerpo, a los deseos de la carne y a los espacios dedicados ese gozo como perversos, vergonzosos y reprochables.

 

Reconocer públicamente que un motel puede ser una opción más para diversificar la vida de pareja y los auto placeres del cuerpo es un trabajo al que muy pocos se quieren entregar, así negamos lo que somos, al menos en palabras, porque en acción los moteles cada día incrementan sus estadísticas de consumo.

Y es que, como todo en la historia tiene su proceso de evolución, el motel en sus inicios se configuró como un lugar de alojamiento cómodo con características modestas que se ubicaba al pie de la carretera, por tanto, es fácil deducir que sus principales clientes eran choferes de camiones y transporte de mercaderías que los usaban como lugares de descanso mientras recorrían las carreteras por largas horas.

 

Aún en la actualidad esta dinámica de los moteles se mantiene en muchos países de Europa, en donde La estadía de los clientes en estos sitios es corta (1 o 2 días) por lo cual no es rentable tener una amplia gama de servicios más allá de lo necesario.

 

Sin embargo, en Latinoamérica la palabra motel tiene una connotación muy distinta a la que normalmente se usa en el resto del mundo. En Latinoamérica un motel es un sitio de hospedaje y entretenimiento para parejas que desean pasar un momento íntimo. La estancia en un motel es generalmente de pocas horas o de una noche y a diferencia de los moteles en Estados Unidos, por ejemplo, en Ecuador los moteles brindan una cantidad de servicios de gama alta a sus clientes.

 

En el pasado han quedado moteles de fea fachada y apariencia lúgubre. Con el pasar de los años estos lugares se han modernizado y hoy por hoy ofrecen muchos más servicios de los que ofrecían moteles icónicos de antaño como “Los Faroles”.

 

En Quito, por ejemplo, La mayor concentración de moteles para parejas se encuentra en la zona norte, para ser precisos en Carcelén industrial, allí hay una inmensa variedad de donde elegir y la oferta va desde habitaciones sencillas en donde la pareja puede pasar un par de horas en la intimidad hasta lujosas habitaciones decoradas de forma extravagante, con jacuzzi, hidromasaje, televisión por cable con canales para adultos, etc.

 

Moteles como el  Tantra – famoso tanto por sus servicios, como por los escándalos amorosos que allí se han suscitado- ofrece habitaciones con jacuzzi e hidromasajes en sus 2 sucursales. De igual forma moteles como el Lumini, el Venecia, 1001 noches o  Amelie son nombres que a muchos les recordarán gratos momentos con sus parejas, ex parejas o, por qué no decirle, amantes.

 

Todos estos lugares ofrecen un menú de gran calidad, chefs especializados y sus ayudantes ofrecen lomos finos, steaks, comida rápida y exquisitos cocteles para que los amantes deleiten sus paladares además de sus otros sentidos.

 

A pesar de la calidad en la atención y los servicios ofrecidos por lo moteles, en el país estos aún son vistos como un tabú. La sociedad cohibida todavía no acepta plenamente la normalidad de la vida sexual. En colombia los moteles, o residencias como allí también se los denomina, están distribuidos alrededor de la ciudad y muchos se mimetizan en el paisaje luminoso de las calles más comerciales de Bogotá, Cali o Medellín. Las normativas que los rigen son menos estrictas que en Ecuador en donde necesariamente deben estar fuera de zonas residenciales al estar clasificados como sitios de entretenimiento nocturno.

 

La tecnología al servicio del placer

La gran mayoría de moteles tienen una fuerte presencia en redes sociales, en  Chile, por ejemplo, la industria motelera está tan avanzada que hasta tienen una aplicación móvil en donde pueden compararse las habitaciones ofertadas y elegir la mejor opción.

 

Aplicaciones como MotelNow facilita a los amantes reservar la habitación más cercana, conveniente y con los servicios que ellos requieran, es algo así como un TripAdvisor pero exclusivo de la industria motelera.

 

En México esto se hace a partir de la página web HotelesKinky, misma que ofrece las mismas cualidades que un Trivago pero para las parejas en el DF y alrededores. Brasil y su asociación de moteles tiene la Guia de Motéis en donde se puede ver la oferta de casi el 100% de establecimientos de las principales ciudades del país. La falta de privacidad en redes sociales hace que muchas de estas plataformas tengan éxito al centralizar la oferta y facilitar al usuario la información que este requiere de una forma rápida y de forma privada.

 

Y Ecuador? Pues aquí la industria aún está en su infancia, pero Mundomotel agrupa a los moteles de la capital y está tratando de hacer algo similar a las páginas antes mencionadas. La página permite encontrar el motel más cercano y filtrar la búsqueda por la disponibilidad de servicios de sus habitaciones.

 

¿Cómo funciona un motel?

 

Las instalaciones y su administración no son muy diferente a la de un hotel tradicional: primero se hace reservas, se hospeda a los clientes y al final del servicio se hace la limpieza de la habitación.

 

Obviamente la limpieza en este tipo de establecimientos debe ser mucho más rigurosa, pero por lo demás funciona como un negocio normal con sus lados positivos y negativos. Podríamos decir que la única diferencia que tiene un motel frente a un hotel es que en el primero se trata de tener el menor contacto con los clientes. Los pedidos de comida y bebidas se hacen a través de un compartimiento especial en las puertas que evita que los empleados del motel vean si quiera la cara o el cuerpo de los clientes.

 

El pago por los servicios se lo hace de la misma manera, al final de la estadía la ama de llaves trae la cuenta y se la pasa al cliente por medio de este compartimiento especial en la puerta. En ningún momento los empleados del local tienen contacto directo con los clientes y el guardia de la entrada es el único que ve a las personas por breves segundos mientras ingresan a las instalaciones.

 

En próximas entregas les tendremos pormenores y detalles. Mientras tanto, puede ver las notas realizadas por El Comercio y La Televisión hace algunos años sobre este interesante y lucrativo negocio. No mucho ha cambiado.

 

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